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Madame Bovary 22:18

Había otro que a aquella hora no dormía. Sobre la fosa, entre los abetos, un muchacho lloraba arrodillado, y su pecho, deshecho en sollozos, jadeaba en la sombra bajo el agobio de una pena inmensa más dulce que la luna y más insondable que la noche.


"Madame Bovary", Flaubert



Y no se qué es lo que me atrajo a terminar de leer Madame Bovary cuando ya la cuatrimestral de lengua pasó y usé un resumen que bajé de internet. Siempre encuentro en los textos clásicos estas frases que me encandilan, y que me gustaría en algún futuro ser capaz de crear. Es la clásica frase que te hace derretirte de ternura, un parrafito de mierda con el que el resto del libro aburridísimo que te comiste parece una maravilla novelística. Y es que Madame Bovary nunca me pareció tan bueno. En mi opinión, Edward Cullen o Jasper Hale tienen mucho más para contarnos (sobre todo Edward, grrrr). Por eso, la diferencia entre un texto clásico y las hermosas y enviciantes novelas modernas de 828 páginas que no son tomadas en cuenta es justamente esa: las frases que te aturden. Hace muy poco llegué a esa conclusión, ya que encontré un par de oraciones tiernas en los romances de hoy en día, pero nunca estos párrafos rebuscados que dejan a Sheckspeare, Flaubert o Bronte tan bien parados (paradas, en el caso de la señora Bronte).
Es que, ¿a quién se le va a ocurrir contar la historia de una flaca infiel, practicamente prostituta, y hacerla parecer que es una mártir llena de sueños y que nunca llega a conseguir lo que quiere porque es una incomprendida y porque su marido es un inútil?. Convengamos que la mina es una histérica y, sin embargo, les confieso, oh 2 o 3 lectores máximo, que me sentí identificada con ella. La pobre mujer quiere crecer, quiere ser más de lo que es, quiere brillar, hacerse notar por sobre la gente mediocre con la que vivió siempre. Quiere ser feliz y no reventarse la espalda con una vida que ella no eligió y que no es para ella. Ella lee, lee y sueña. Yo también tengo muchas expectativas que, de a poquito, se van cagando solas. Y leo y sueño. Así que si algún dia me ven envenenada con cianuro, sepan que es porque me siento inútil, y porque Madame Bovary, aunque no me guste, me pegó fuerte.

3 comentarios:

Alan dijo...

no me gusto eso del cianuro..
pero buen, espero que progreses en lo que te gusta y de verdad queres, y no lo dejes de lado por miedo o cualquier cos
te amo mucho

pd: como es eso de edward? ;reojo

Aetia dijo...

es un personaje ficticio amor, dejame soñar =9

Fabricio. dijo...

Pasa que a vos te gusta más la ficción, gila.

Dale un espacio a las novelas barrocas. Que para decir que el mueble era marrón oscuro, gente como Poe te dice que 'el fuerte algarrobo del que estaba hecho el pesado aparador denotaba una tonalidad fuera de lo común. Irradiaba su propia fuente de oscuridad. Algo había en él. No solo su lúgubre forma, sino ese color tan especial que traía nostalgia y tristeza, mucha tristeza........' (lo acabo de improvisar, jajaja). Los detalles tan minuciosos te hacen entrar y compenetrarte más con el texto, es un 'algo' tan especial, es hermoso y maravilloso como un escritor puede llegar a hacerte parte de esa simple mirada que él cruzó con ella relatada exelentemente.

Por otro lado, la tragedia es un mal necesario. Muchas veces te hace abrir los ojos, por ejemplo, vos no querés como esta desdichada mujer que terminó 'encianurizándose' por decepciones acumuladas. Pero para no acumularlas hay que deshacerse de ellas o cumplirlas... el tema es cómo; eso ya va con cada persona y su fuerza de voluntad. Y vos tenés con qué salir adelante (una y otra vez).

Ahora, si proyectamos para los 60 y nuestro legado es casi nulo. ADELANT CON EL CIANURO! jajaja